El proyecto reúne a Pamela Fernández Espinoza, historiadora, magíster en Estudios de Género y Cultura y estudiante del Doctorado en Historia de la Universidad de Chile; Isabella Zazzali González, licenciada en Historia y estudiante del magíster en Historia de la Universidad de Chile; Silvana Núñez Moreno, licenciada en Historia y estudiante del Magíster de Género y Cultura de la Universidad de Chile; Beatriz Medina Nebott, licenciada en historia, profesora de Historia de la Universidad de Chile y Magíster en Historia por la Universidad de Santiago de Chile; Anastasia Alvarado Valderrama, Licenciada en Historia y diplomada de postítulo en Archivística por la Universidad de Chile; y Diana Gutiérrez Valenzuela, licenciada en Historia, profesora de Historia de la Universidad de Chile; quienes han desarrollado una metodología de trabajo colaborativa que articula investigación histórica, comunidades y producción radial.
Pamela Fernández cuenta que se adjudicaron el Fondo del Patrimonio Cultural 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio para financiar una nueva temporada que abordará la historia de cuatro sitios de memorias recientemente declarados monumentos históricos, pero que tienen una larga historia por su recuperación. En este fondo además colaborarán Camila Silva, historiadora y académica en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile; Daniel Fauré, historiador y académico de la Universidad Andrés Bello; y Fernando Cofré, sociólogo y académico de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
Desde su experiencia, señalan que el radioteatro no implica abandonar el rigor historiográfico, sino tensionar y expandir sus formas tradicionales de comunicación. “La transformación del oficio historiográfico hacia el radioteatro constituye un desafío metodológico y expresivo, ya que implica adaptar la escritura académica a un lenguaje narrativo y sonoro”, señala Isabella Zazzali. En ese tránsito, agrega, “se gana en cercanía y capacidad de comunicación, mientras que se tensiona el equilibrio entre la rigurosidad histórica y las exigencias de lo que se ha establecido como método historiográfico”.
De esta manera, la propuesta se sitúa en una zona híbrida entre investigación, memoria y creación artística. Silvana Núñez explica que el contenido historiográfico permanece sostenido en fuentes y documentos, aunque el formato exige otras operaciones narrativas: “Cada capítulo se realiza con al menos 4 o 5 libros y papers que hacen referencia a los hechos”. Sin embargo, señala, la ficción permite reconstruir los espacios intermedios que los archivos no registran: diálogos, emociones y experiencias cotidianas que hacen inteligible la vida social de determinados procesos históricos.
Esa dimensión resulta particularmente significativa en contextos donde las memorias populares deben disputar espacio frente a narrativas oficiales e institucionalizadas. Según Silvana Núñez, el radioteatro “permite que las personas se puedan identificar y hacer estas historias más cercanas”, favoreciendo además la transmisión intergeneracional de memorias sociales y políticas.
El proyecto también dialoga con debates contemporáneos de la historiografía crítica, especialmente aquellos vinculados con la historia social, la historia desde abajo y la producción situada de conocimiento. “Las comunidades son quienes guían el trabajo porque es su historia y ellos deciden sobre ella; no son meros espectadores o informantes”, sostiene.
En esa misma línea, Pamela Fernández explica que Microrrelatos de la Resistencia surgió como una respuesta crítica a los formatos tradicionales de producción histórica. “¿Cómo estamos investigando? ¿Cuánto de nuestra forma de investigar hace sentido a los propios sujetos que investigamos?”, recuerda sobre las preguntas que motivaron el proyecto desde sus inicios. Para la investigadora, el radioteatro abrió “una posibilidad real de cambiar esas perspectivas y hacer distinto”, construyendo formas de investigación y narración que dialogaran también con las comunidades protagonistas de las historias relatadas.
Uno de los ejes centrales de esta experiencia ha sido además la incorporación de una perspectiva de género en la reconstrucción de memorias históricas. Isabella Zazzali destaca que el formato sonoro favorece la emergencia de “relatos más íntimos y sensibles, que muchas veces no están tan presentes en la historiografía más tradicional”.
Silvana Núñez, por su parte, enfatiza que el radioteatro permite visibilizar experiencias históricas asociadas al espacio doméstico y cotidiano, tradicionalmente excluidas de las narrativas oficiales: “Relatos más cotidianos, muchas veces asociados a la casa y a lo femenino, son puestos en valor como parte de la historia nacional”. Además, subraya el potencial evocador del sonido: las tazas, las conversaciones y los ambientes reconstruidos activan recuerdos personales de quienes escuchan, generando una experiencia donde memoria e imaginación se entrelazan.
La dimensión técnica del proyecto también supuso un proceso de aprendizaje colectivo. Pamela Fernández recuerda que, al comenzar en 2023, el equipo no tenía experiencia en escritura de guión ni edición sonora. “Las únicas herramientas que teníamos eran las herramientas de nuestro propio oficio como historiadoras”, afirma. Desde entonces, el trabajo ha implicado meses de escritura, grabación y edición para cada capítulo, en un proceso marcado por la autogestión y el aprendizaje colaborativo.
En ese recorrido, la Radio JGM de la Universidad de Chile desempeñó un papel decisivo, entregando acompañamiento técnico, espacios de formación y plataformas de difusión. “Sin su apoyo, difícilmente habríamos tenido el mismo desarrollo o resultados”, señala Isabella Zazzali.
Actualmente, el proyecto continúa consolidándose como una experiencia interdisciplinaria que cruza historiografía, creación sonora y trabajo comunitario, ampliando las posibilidades de las Humanidades públicas y experimentando con nuevas formas de narrar el pasado desde la memoria social y las experiencias populares.

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